Washington/Seúl | 12 de septiembre de 2025. Cientos de trabajadores surcoreanos fueron deportados este viernes tras la mayor redada de inmigración en la era Trump, realizada por ICE en una planta de baterías Hyundai-LG en Georgia. Un vuelo especial trasladó a más de 310 de los 475 detenidos de regreso a Seúl, en medio de protestas y críticas diplomáticas.

La operación, que sorprendió por su magnitud, puso en evidencia la estrategia de endurecimiento migratorio en EE.UU., donde las redadas masivas ya afectan a diversos sectores industriales. La mayoría de los detenidos carecía de visados adecuados para trabajos de construcción, una práctica común ante la falta de mano de obra especializada local.

El gobierno de Corea del Sur manifestó su descontento, señalando que el trato a sus ciudadanos pone en duda la viabilidad de nuevas inversiones, clave para la relación comercial entre ambos países. Sindicatos exigieron disculpas y suspensión de inversiones, mientras empresas como Hyundai y LG Energy Solution advirtieron que la falta de personal retrasará sus proyectos.

El caso reabre el debate sobre las contradicciones de la política migratoria estadounidense: mientras se busca atraer fábricas extranjeras, las restricciones migratorias limitan el acceso a trabajadores calificados. El episodio podría marcar el inicio de una nueva etapa de tensiones en la relación bilateral y en el clima de inversiones en Estados Unidos.
