En 1994, el ingeniero japonés Masahiro Hara, de la empresa Denso Wave, desarrolló el código QR (Quick Response) con un propósito industrial muy específico: mejorar el seguimiento de piezas en la industria automotriz.
A diferencia del código de barras tradicional, el sistema ideado por Hara podía almacenar hasta 100 veces más información, leerse desde cualquier ángulo y mantener su funcionalidad incluso si estaba parcialmente dañado, gracias a su avanzado sistema de corrección de errores.
En un gesto poco común en el mundo corporativo, Denso Wave decidió no patentar la tecnología, permitiendo su uso libre y global. Esta decisión fue clave para que el código QR trascendiera los límites de la industria y se convirtiera en una herramienta cotidiana en múltiples sectores.
Hoy, los códigos QR están presentes en pagos digitales, menús de restaurantes, boletos electrónicos, campañas publicitarias, logística y control de inventarios. Cada escaneo representa la vigencia de una innovación que nació de la necesidad técnica y terminó siendo un símbolo de apertura y colaboración tecnológica a nivel mundial.

