Ottawa, 24 de julio de 2025. Un estudio reciente de la Association for Canadian Studies confirma que la tradicional fuga de cerebros desde Canadá hacia Estados Unidos está disminuyendo de forma sostenida. Aunque el fenómeno persiste, el número de personas que emigra al sur del continente ha ido descendiendo año tras año, mientras que cada vez más estadounidenses optan por mudarse a Canadá.
En 2021, Canadá recibió un récord de 11,955 estadounidenses, mientras 15,294 canadienses se trasladaron a Estados Unidos. Este saldo migratorio negativo de 3,339 personas representa el más bajo jamás registrado entre ambos países. Entre 2001 y 2010, la pérdida neta anual promedio era de 15,505 personas, con 23,455 salidas desde Canadá y apenas 7,950 llegadas desde Estados Unidos.
Durante los años de presidencia de Donald Trump, la inmigración estadounidense hacia Canadá creció significativamente: de 8,410 personas en 2016 a 10,780 en 2019, según cifras de Immigration, Refugees and Citizenship Canada (IRCC). En el primer semestre de 2022, 6,040 estadounidenses ya habían emigrado a Canadá.
Según Jack Jedwab, presidente de la Asociación, “la fuga de cerebros está lejos de desaparecer, pero el atractivo de Estados Unidos ya no es tan dominante como antes. Canadá empieza a ser visto como un país de oportunidades reales para vivir y prosperar”.
El informe se complementa con los últimos datos de Statistics Canada, que reflejan una caída de más del 70% en el flujo migratorio neto hacia Estados Unidos desde 2010. En su informe de migración internacional 2021-2022, se confirma que más de 20,000 inmigrantes estadounidenses se establecieron en Canadá en los últimos cinco años.
Una encuesta nacional de Leger, realizada para la Association for Canadian Studies, muestra que el 49.4% de los canadienses cree que Canadá ofrece mejores oportunidades económicas para los inmigrantes que Estados Unidos. Solo el 15% opina lo contrario, y el 35.6% considera que las oportunidades son similares.
Las percepciones sobre el racismo también influyen: el 67.3% de los canadienses cree que hay más racismo en EE.UU. que en Canadá, opinión compartida por 62.1% de los no blancos y 68.4% de los blancos. Solo 1.2% considera que hay más racismo en Canadá.
Jedwab interpreta estos movimientos como una señal de cambio profundo: “La inmigración actúa como un reflejo de la percepción económica. Solo una minoría cree que Estados Unidos ofrece mejores condiciones. Hoy, la mayoría percibe a Canadá como un país con más oportunidades”.

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