
Este 10 de octubre de 2026 se cumplen 40 años del terremoto que sacudió San Salvador el viernes 10 de octubre de 1986, a las 11:49 de la mañana, y dejó una profunda huella en la historia del país por las pérdidas humanas y los daños materiales que provocó.
El sismo, de magnitud aproximada de 5.7, tuvo una duración de pocos segundos, pero ocasionó graves daños en la capital. Entre las estructuras afectadas estuvieron el edificio Rubén Darío y el hotel Gran San Salvador, además de numerosas viviendas, comercios y edificios públicos.
El terremoto ocurrió en medio del conflicto armado salvadoreño, una etapa marcada por dificultades sociales y económicas. Según las cifras preliminares anunciadas entonces por el presidente Napoleón Duarte, el desastre dejó 890 personas fallecidas, alrededor de 10,000 heridas y unas 150,000 damnificadas. Las pérdidas económicas fueron estimadas en 10,000 millones de colones.

Durante los días posteriores al movimiento principal, se registraron numerosas réplicas que mantuvieron la preocupación entre la población y complicaron las labores de atención y evaluación de los daños. Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno declaró estado de calamidad pública.
A cuatro décadas de aquel acontecimiento, el terremoto del 10 de octubre de 1986 permanece en la memoria colectiva de los salvadoreños como uno de los desastres sísmicos más significativos de la historia nacional.
La fecha también recuerda la importancia de la prevención, la preparación ante emergencias y el cumplimiento de las medidas de seguridad para reducir los riesgos frente a futuros movimientos telúricos.

