
Una iglesia cristiana de Los Ángeles, California, denunció un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realizado dentro de sus instalaciones mientras se desarrollaban actividades religiosas y comunitarias, lo que ha generado críticas por el impacto en familias y menores de edad.
De acuerdo con la congregación Hills United Methodist Church Hispanic Mission, agentes de ICE ingresaron al estacionamiento del templo durante un acto religioso y una jornada de entrega de alimentos, en la que participaban niños y madres, mientras perseguían a un feligrés de origen mexicano, quien fue detenido y posteriormente deportado.
Videos difundidos en redes sociales muestran a agentes armados y con el rostro cubierto bloqueando accesos a la iglesia, situación que obligó a varias personas a permanecer resguardadas durante horas dentro del recinto. Líderes religiosos señalaron que el hecho interrumpió las actividades programadas y generó temor entre los asistentes.
Organizaciones comunitarias y representantes de la iglesia calificaron el operativo como una violación a un espacio sagrado, subrayando el impacto emocional causado en las familias y especialmente en los menores presentes. Asimismo, reiteraron el llamado a respetar los lugares de culto y las actividades humanitarias.
Hasta el momento, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha emitido una postura oficial sobre lo ocurrido. El caso ha reavivado el debate sobre los límites de las acciones migratorias en espacios religiosos y comunitarios en Estados Unidos.

